Ansiedad en bebés

¿Puede un bebé tener ansiedad?

Normalmente la ansiedad es detectada en personas adultas o mayores, pero eso no significa que sea exclusiva a ellas. En épocas de cambio, muchos bebés también pueden sufrir ansiedad.

¿Qué es la ansiedad?

La mayoría de las personas ha sentido ansiedad en algún momento de sus vidas por una circunstancia puntual. No obstante, las personas que padecen ansiedad y desarrollan el trastorno de la ansiedad se encuentran frecuentemente con preocupaciones y miedos excesivos. Si no se controla puede ser muy malo y llegar a un ataque de pánico.

Aunque en muchas ocasiones la ansiedad pueda estar provocada por problemas familiares, económicos y creamos que esté lejos del ámbito de nuestro bebé, no siempre es así. Los bebés también pueden sufrir estrés y ansiedad, más aún cuando están expuestos a numerosos cambios.

El carácter del pequeño define bastante su situación frente al estrés; hay niños más nerviosos y otros menos nerviosos o sensibles. Tu hijo puede desarrollar ansiedad cuando se siente amenazado por un cambio como, por ejemplo, un miembro más en la familia que le impide ser el centro de intención, cambiarse de cuarto o incluso empezar a ir a la escuela.

El trastorno de ansiedad por la separación es habitual en bebés de ocho meses. El pequeño se da cuenta de que sus padres son personas diferentes a él mismo y pueden irse de su lado, lo cual le crea gran ansiedad. Esta etapa es totalmente normal y se pasará tarde o temprano.

Síntomas de la ansiedad en los bebés

Aunque no todos los bebés manifiestan su ansiedad de la misma forma, los síntomas principales en un bebé que sufre ansiedad son:

- Lloro continuo que no se pasa fácilmente

- Nervios

- Irritabilidad

- El bebé grita y se mueve mucho

- Intentos de llamar nuestra atención mediante diversas acciones

- Temblores

- Taquicardias

- Sudoración excesiva

- Problemas para dormir

¿Qué hacer si padece de ansiedad?

Es importante evitar el estrés y la ansiedad duradera en los primeros meses y años de vida del niño ya que estos años son fundamentales en el desarrollo y la formación de su cerebro y el estrés constante puede causar problemas posteriores o trastornos de ansiedad más serios al crecer. Así, el estrés continuado puede causar a la larga en el niño disminución de la confianza y de la seguridad en sí mismo, menor capacidad de empatía, bajo estado de ánimo o alteraciones en la memoria.

  1. Hazle sentir que estás cerca de él siempre. Dentro de tus posibilidades, intenta llevarle a todos lados contigo y no dejarle con personas desconocidas pues le agobiará mucho. Si se pone nervioso, abrázale contra tu pecho.
  2. Despídete de tu bebé cada vez que te vayas y saluda cuando vuelvas. El bebé entiende más de lo que pensamos.
  3. Anota en qué situaciones se pone nervioso y averigua qué cosas le hacen tranquilizarse.

Miedos del bebé en verano

Miedos del bebé en verano

Aunque el verano suele ser la época favorita para los niños por las vacaciones, la playa, la piscina… para algunos niños no es tan divertida, ya que todo les da miedo: el agua, los insectos, la arena… ¿Qué hacer en estos casos?

Los miedos son algo normal y evolutivo en el desarrollo del bebé. Por eso, todos los niños pasan por diferentes etapas de miedo que les sirven para ir evolucionando. Estos miedos van ligados al desarrollo y, por eso, los miedos a los 2 años no son los mismos que a los 6.

Siempre que estos miedos sean normales para su edad, desaparezcan gradualmente y no afecten a su vida diaria, no deben preocuparnos. Solo cuando le impidan disfrutar de algo, como de las alegrías del verano, debemos intervenir.

1- Miedo al agua

El miedo al agua del mar o de la piscina es algo muy normal en los menores de 3 años, para quienes estas aguas están muy frías y, además, forman parte de una extensión muy grande de agua que no controlan y les asusta. Es normal que tengan miedo a lo desconocido o a ahogarse, sobre todo si ha tenido una mala experiencia previa.

Para ayudar a tu hijo a superar este miedo y que pueda disfrutar bañándose este verano, puedes seguir estos consejos:

- Nunca le dejes solo, estate siempre a su lado y, además, pone un flotador o manguitos que le ayuden a flotar para que se sienta más seguro.

. Mételo gradualmente en el agua, sobre todo si está fría. Primero los pies, luego las piernas… Que sea todo un juego y se meta hasta dónde quiera. No le obligues a meter la cabeza si no quiere ni mucho menos le lances de golpe al agua.

- En la playa, evita las aguas con olas, ya que, aunque luego son divertidas, de primera pueden darle más miedo.

- Llévale juguetes y jugad en la orilla. Si este año solo se mete hasta la cintura, suficiente. Tiene mucho tiempo para nadar hasta el fondo.

2- Miedo a la arena

Al principio, la arena puede resultar un tanto extraña, sobre todo la de la playa, que puede incluso quemar. Esa sensación de hundirse en arena caliente suele no gustar a los bebés, por lo que no debe extrañarte que no quiera ni poner un pie en la playa o se ponga a llorar en cuanto sus pies tocan la arena.

En este caso, puedes seguir estos consejos:

- No le dejes descalzo sobre la arena caliente, ponle unas chanclas.

- Busca un lugar en la playa con la arena más firme para que no se hunda y sienta menos inseguridad.

- No le obligues a pisar la arena, llévale en brazos hasta que se vaya habituando.

- Enséñale lo divertido que es hacer castillos en la arena, seguro que poco a poco va cambiando su idea sobre ella.

3- Miedo a los insectos

Algunos insectos, como los mosquitos o las abejas, pican y causan mucha molestia y dolor. Otros, como las arañas, pueden resultar amenazantes y dar mucho miedo. Por eso, no te extrañe si tu hijo grita y llora cada vez que ve un insecto y busca tu protección, el miedo a los insectos es uno de los más habituales en niños hasta los 10 años.

Para ayudarle con este miedo puedes:

- Hacerle ver que los insectos no son peligrosos, ya que él es mucho más grande y no le pueden hacer un daño grave.

- Hablarle sobre los insectos para que sepa más sobre ellos  y entienda que son como cualquier otro animal.

- Evita que le piquen usando repelentes, mosquiteras para dormir, etc.

4- Miedo al césped

El césped puede picar y hacer daño en las piernas si estás sentado mucho rato sobre él. Esa sensación puede disgustar a tu hijo, haciendo que le dé miedo y no quiera sentarse ni estar de pie sobre zonas con césped. Si tu hijo llora cada vez que vais a un parque con césped, prueba estos consejos:

- Ponle siempre debajo una toalla o mantita para que el césped no le haga daño.

- No le obligues a estar en el césped si no quiere ni te rías de su miedo. Los miedos hay que superarlos poco a poco.

- Planta césped en casa para que aprenda a cuidarlo y vea que es como una planta cualquiera.


Por qué los bebés no juegan con sus juguetes

¿Por qué mi bebé no juega con sus juguetes?

Después del nacimiento de tu hijo la casa se llena de juguetes que, o bien le compran al bebé o bien hereda de otros hermanos o primos, pero ¿por qué no los utiliza?

¿Es bueno que mi hijo juegue solo?

A partir de los dos años el niño ya es capaz de jugar solo y se entretiene sin la ayuda de nadie. Está en una etapa donde es bueno desarrollar la creatividad y la imaginación y, para ello, nada mejor que dejarlo solo con sus juguetes. Si te preguntas si conseguirá entretenerse él solo la respuesta es que sí, sabrá hacerlo solo.

En general, cualquier niño sabe jugar en solitario, sin embargo, no se le da la oportunidad de hacerlo. Muchos padres confunden la idea de dejar solo en la habitación al niño con dejarlo jugando solo. Esto puede hacer que no quiera jugar solo debido a que piense que no le vas a hacer caso.

En su memoria se queda grabada la imagen de total atención que reciben cuando algún adulto juega con él, realizando su misma actividad.

A veces, para no intervenir en su juego, es bueno que realices su misma actividad, pero por tu cuenta. Si tu hijo está haciendo un puzle no le ayudes a acabar el suyo, empieza tú también a realizar otro puzle a su lado. Otra opción es que le hagas partícipe de las actividades de adulto, como por ejemplo hacer la comida, lavar la ropa, ordenar un cajón etc.

¿Exceso de juguetes?

En ocasiones que un niño no quiera jugar con sus juguetes puede deberse a un exceso de ellos. Tiene tantos juguetes que se acaba saturando; lo mismo nos ocurre a los adultos con la información, existe tanta información sobre un tema que finalmente nos cansa y dejamos de interesarnos por el tema.

Otro factor importante son los juguetes que lo hacen todo. Es entretenido una o dos veces darle al botón y que salga una música o una voz hablándote, sin embargo, estos juguetes no hacen mucho más y limitan la creatividad del niño. Si el juguete no evoluciona el niño se cansará rápidamente porque ya sabe lo que hace.

¿Qué cosas hay que tener en cuenta a la hora de comprar un juguete?

Los juguetes son los fieles compañeros de nuestros hijos, por ello es bueno asegurarnos de que el juguete cumple unas pautas básicas.

1.No compres un juguete sexista. No se deben comprar juguetes que transmitan valores inaceptables en la sociedad como el sexismo o el machismo. Lo único que traerá es la posibilidad de desarrollar esos valores en un futuro. No te dejes guiar por los catálogos y si es niña le compres una cocinita y si es niño un balón de futbol. Interésate por lo que de verdad quiere tu hijo sin importar si es “calificado” para niñas o para niños.

2. Edad recomendada. También es importante asegurarte de que es un juguete apto para la edad de tu hijo. A veces, puede ocurrir que si el juguete es para una edad mucho mas avanzada el niño se aburra porque no lo entienda. Lo mismo ocurrirá si es para edades muy pequeñas.

También puede llegar a aburrirse con los juguetes educativos por no entender su uso. Si le compras o le regalan un juguete didáctico, lo mejor es que las primeras veces le ayudes a entenderlo.

3.Observar el etiquetado. Los padres deben leer frecuentemente el etiquetado del juguete para saber los peligros que entraña como piezas pequeñas, líquidos, materiales o tipo de pilas.

4. Por último, no es bueno comprar juguetes que no hayan pasado un control de calidad.


Desarrollo del pensamiento en los bebés

El desarrollo del pensamiento en los bebés

El desarrollo cognitivo del bebé se inicia en el útero materno, a medida que su cerebro y sus estructuras se crean y se desarrollan. Sin embargo, el bebé nace solo con unas cuantas habilidades innatas y su pensamiento, por tanto, sigue desarrollándose a lo largo de sus primeros años de vida.

El desarrollo del pensamiento humano es un proceso muy complejo que sigue una serie de etapas. Según Jean Piaget (psicólogo que desarrolló la teoría del desarrollo cognitivo) existen cuatro etapas fundamentales:

1- Desde el nacimiento a los 2 años: esta etapa está marcada por el desarrollo de los 5 sentidos y de la motricidad, lo que significa que el niño experimenta e interpreta el mundo a través de sus sentidos y de las acciones que realiza.

2- Entre los 2 y los 6 años: se producela etapa preoperacional, en la que aprende a representar las cosas mediante palabras e imágenes, pero sin razonamiento lógico. En esta etapa se produce el desarrollo del lenguaje, el juego simbólico y el egocentrismo.

3- Entre los 7 y los 11 años: se desarrolla el pensamiento lógico de operaciones concretas, ya sea hechos, analogías u operaciones matemáticas.

4- Desde los 12 años: comienza el desarrollo del pensamiento abstracto y más complejo. Aquí el niño ya es capaz de razonar de manera abstracta y como un adulto.

¿Cómo es el desarrollo cognitivo en cada momento?

El desarrollo cognitivo se centra en los procesos de pensamiento y en la conducta que refleja estos procesos. Como decíamos, los bebés llegan al mundo solo con una serie de habilidades innatas que les permite, sobre todo, sobrevivir. Una serie de reflejos primitivos que van perdiendo a medida que aprenden a conocer el mundo y relacionarse con él. Así, por medio del desarrollo cerebral y de la observación y la experimentación el bebé va desarrollando su pensamiento cognitivo.

Al nacer, los bebés solo se relacionan con el mundo a través de los sentidos y sus primeros pensamientos, primitivos, están relacionados con las sensaciones que experimentan de amor, alegría, tristeza, dolor, miedo… Además, solo diferencian entre imágenes, sonidos y olores.

Después, durante los primeros meses de vida, las zonas superiores de sus cerebros se desarrollan y se crean nuevas rutas neuronales que permiten que las capacidades del pequeño se vayan desarrollando. Eso permite que, con 2 meses, ya puede relacionar las imágenes, los sonidos y los olores entre sí.

Entre las 10 y las 12 semanas empieza a entender que las cosas existen, aunque no las vea en ese momento (la permanencia del objeto). Empieza a explorar el mundo y su curiosidad le mueve a descubrir nuevos estímulos y objetos constantemente.

Hacia los 5 meses es capaz de conocer la intención con la que se realiza un hecho y sabe que los acontecimientos están formados por secuencias de hechos. Descubre cada día cosas nuevas del mundo mediante la observación de los demás, lo que desarrolla también su pensamiento. Cerca del año saben juzgar la intención de los demás, anticiparse a las intenciones de los otros y comprender que no todo el mundo quiere lo mismo.

Y ya con 2 años aparece la consciencia y las primeras preguntas más complejas acerca de uno mismo y de los demás, como quién soy, por qué existo, etc.


Cómo se desarrollan los sentidos del bebé

¿Cómo se desarrollan los sentidos del bebé?

Los humanos contamos con 5 sentidos, asociado cada uno de ellos a un órgano diferente, que nos permiten captar y relacionarnos con el mundo. Vista, oído, olfato, gusto y tacto… ¿quieres saber cómo se desarrolla cada uno de ellos en tu bebé?

1- La vista Es uno de los sentidos que menos desarrollado tienen los recién nacidos. Al nacer, los bebés no distinguen nada que esté más allá de 25 cm de su cara y no son capaces de distinguir los colores como un adulto. No obstante, la vista se desarrolla rápidamente en el primer año: - A los tres meses, el bebé empieza a percibir los colores principales: azul, verde, rojo y amarillo. También puede enfocar la vista en objetos más pequeños y más lejanos. - A los cuatro meses comienza la percepción de profundidad (o visión binocular). - Entre los 9 y los 10 meses, consigue percibir la dimensión y el grosor de los objetos y aumenta el número de colores primarios y secundarios que es capaz de reconocer. También aprende a coordinar el movimiento de los ojos. - Con un año cumplido, su sistema visual está completo y puede ver como un adulto.

2- El oído Este sentido se desarrolla dentro del útero y, a partir de la semana 20 de embarazo, el pequeño ya puede percibir sonidos externos. Al nacer, parte del líquido amniótico que se encuentra en los oídos causando una sordera temporal desaparece en las primeras horas (por eso, la prueba del oído no se puede hacer antes de las 24 horas de vida). En los primeros meses de vida el niño presta más atención a los sonidos familiares más agudos (generalmente, los de la madre) y se asusta al escuchar sonidos fuertes. Con 4 meses ya puede discernir de dónde viene un sonido y con 6 empieza a imitarlos, paso previo a balbucear y, posteriormente, a hablar. El sonido es fundamental para desarrollar el lenguaje, si el bebé no oye bien, no podrá aprender a hablar.

3- El olfato También es un sentido muy desarrollado al nacer. Así, si colocas al bebé encima del pecho de la madre, sabrá llegar solo a las mamas por el olor que percibe del calostro. Y es que este sentido también se desarrolla en el útero, concretamente en la semana 10 de gestación, cuando comienzan a formarse los receptores que el bebé usará para detectar olores. Con 3 meses, se vuelve mucho más consciente de los olores que le rodean y aprende a reconocer a las personas por el olor.

4- El gusto Los primeros sabores que el bebé aprende a distinguir son los dulces de los salados, aunque en estos primeros meses de vida preferirá el dulce, ya que la leche materna es más dulce que salada. Este sentido, al igual que el del olfato, comienza a desarrollarse ya en el útero. A las nueve semanas se han formado ya las papilas gustativas que son enormemente sensibles hasta los tres meses. Entre los tres y los seis meses comienza a usar la lengua para probar diferentes sabores, aunque no será hasta los cinco meses cuando empiece a preferir los salados. A medida que vaya probando nuevos alimentos, irá descubriendo nuevos sabores y matices.

5- El tacto Es un sentido que también se activa en el útero y que está muy desarrollado al nacer, por eso es tan beneficioso el piel con piel, abrazar y tocar al bebé o darle masajes, ya que es un sentido muy desarrollado que también le permite percibir otros cambios externos como los de temperatura o la presión de la atmósfera.


Por qué los bebés echan la cabeza hacia atrás

¿Por qué los bebés echan la cabeza hacia atrás?

Durante los primeros meses de vida los bebés no tienen fuerza ni control en los músculos del cuello, por lo que, si no sujetas su cabecita, esta se echa hacia atrás.

 

Read more


Por qué los bebés se golpean la cabeza

¿Por qué los bebés se golpean la cabeza?

La primera vez que veas a tu hijo pequeño golpearse contra el suelo o la cuna pensarás que “se ha vuelto loco” o le pasa algo. Sin embargo, es algo bastante habitual.

 

Read more


Cómo hablar a los niños del coronavirus

¿Cómo hablar a los niños del coronavirus?

La palabra más escuchada desde hace dos meses es coronavirus. Un nuevo virus que parecía que no saldría de China se ha extendido por todo el mundo causando el confinamiento en sus casas de miles de millones de personas y la muerte de miles de ellas. ¿Cómo explicar a los niños qué es este nuevo virus y por qué no podemos salir de casa?

El no tener colegio pudo parecer en un primer momento algo bueno a los niños, pero tener que quedarse encerrados en casa, viendo en las noticias que solo se habla de muertos y contagiados por el coronavirus, incluso ver cómo algún familiar o conocido tiene que estar ingresado en el hospital, puede alarmar a los niños. Por eso, es importante que no evites el tema ni le digas a tu hijo que no pregunte, es necesario hablar con ellos sobre este tema y resolver todas sus dudas de la manera más adecuada para que, sin tener miedo, comprendan la importancia de lo que estamos viviendo y de quedarse en casa.

1- Explícale qué es un virus, incluso un coronavirus -hablándole de la corona que tienen alrededor, causa de su nombre-, qué síntomas o enfermedades pueden causar a las personas y cómo podemos evitar contagiarnos (lavado de manos constante, toser o estornudar en el codo, dejar un espacio entre unas personas y otras…). Adecúa la explicación a su edad y conocimientos y responde a todas sus preguntas. Si no sabes algo, buscadlo juntos.

2- No le alarmes ni preocupes hablándole de muertos, pero, si algún conocido está ingresado y puede fallecer, prepárale para esa posibilidad. Es importante también que le digas que a los niños no suele afectarles mucho ni ponerlos muy malos, para que no se preocupe por su propia salud o la posibilidad de morir él mismo.

3- También puedes pedirle a tu hijo que te explique lo que sabe él sobre el tema (o cree saber) para ver las ideas falsas o equivocadas que pueda tener y desmontárselas con cariño y comprensión.

4- Permanece tranquilo y evita la ansiedad. Si el niño te nota preocupado o ansioso, le transmitirás esos sentimientos. Intenta estar tranquilo y calmado y, si te pones nervioso, vete a otra habitación y espera hasta que se pase la ansiedad.

5- Usa palabras reconfortantes y esperanzadoras y ve hablándole de las buenas noticias que vayan surgiendo. Incluso puedes hablarle de los medicamentos que están probando o la vacuna que están desarrollando para que vea que, tarde o temprano, tendrá una cura y se podrá “acabar” con el coronavirus.

6- Explícale claramente que no podéis salir de casa no solo para no contagiaros vosotros, sino para no contagiar a otros o poner en peligro la vida de los más vulnerables, como sus abuelos. Además, así evitamos la saturación de los hospitales y ayudamos a los médicos y enfermeros. Cuando te pregunte que cuánto tiempo falta para salir, dile claramente que no lo sabes, pero que cada día queda un día menos.


Mi bebé no crece

Mi bebé no crece

 El crecimiento del bebé, sobre todo en los primeros meses de vida, es un dato que nos aporta mucha información sobre la salud del pequeño. Por lo tanto, si notas que tu bebé no crece ni engorda adecuadamente, es normal que te preocupes.

¿De qué depende el crecimiento de un bebé?

El aumento de peso y talla de un bebé depende en gran parte de su genética, es decir, de la herencia familiar y del tamaño de sus padres. Es decir, si ellos son muy grandes, es probable que el bebé también lo sea. Y viceversa.

Por otra parte, la alimentación desde el nacimiento y la salud pueden influir también en el peso del bebé, aunque menos en la altura, ya que esta viene determinada en su mayor parte por la genética.

Así, si un niño se alimenta correctamente desde su nacimiento, tendrá menos posibilidades de padecer sobrepeso u obesidad, pero ¿por qué no crece y engorda como debería?

Algunos trastornos o problemas que pueden afectar al crecimiento de un bebé son:

- celiaquía o intolerancia al gluten

- déficit de la hormona del crecimiento segregada por la hipófisis

- hipotiroidismo o déficit en la producción de la hormona tiroidea

- enfermedades graves en el cerebro, el corazón, los riñones o los pulmones

- enfermedad inflamatoria intestinal

- anomalías cromosómicas, como el síndrome de Down

- síndrome de Cushing (niveles de cortisol anormalmente altos)

-  síndromes genéticos poco comunes

¿Qué hacer si no crece?

Si tu bebé no crece adecuadamente, debes consultarlo con su pediatra, quien evaluará si es cierto que no crece como debería valorando su curva de crecimiento personal, elaborada en cada revisión médica con la talla y peso de cada momento. Esta curva debe crecer proporcionalmente, si el pediatra valora que, efectivamente, se ha producido una bajada importante en el peso o la altura, podrá realizar ciertas pruebas al bebé para comprobar si existe un problema de salud detrás. Estas pruebas son análisis de sangre, de orina general y cultivos, de heces y parásitos y una radiografía de muñeca para establecer la edad ósea.

Si se comprueba que el bebé padece algún problema o intolerancia, habrá que iniciar el tratamiento para conseguir que el bebé siga creciendo de acuerdo a su genética. En el caso de tener un problema con la hormona del crecimiento, por ejemplo, se le podría administrar dicha hormona de manera artificial para asegurar que siga creciendo.

Si no tiene ningún problema, se puede revisar su alimentación por si no estuviera comiendo de manera adecuada. Puede que falten o sobre alimentos, que no siga una dieta equilibrada y completa, que le falten nutrientes… o que haya que aumentar el aporte calórico en un 50% por encima de sus necesidades básicas y, además, darle suplementos vitamínicos. Descansar bien por la noche y hacer ejercicio con regularidad también podría ayudarle. Será el pediatra quien decida qué hacer.


A qué edad empiezan a reptar los bebés

¿A qué edad empiezan a reptar los bebés?

 Reptar forma parte del desarrollo motriz de los bebés y les permite alcanzar objetos y moverse con cierta independencia antes de conseguir gatear o andar. ¿A qué edad logran este hito?

El desarrollo motriz de los bebés comienza desde que nacen, aunque no es hasta los 5 o 6 meses cuando empiezan a alcanzarse los primeros hitos, como mantenerse sentado solo o rodar. Primero aprenden a cambiarse de boca arriba a boca abajo -con unos 4 meses- y más tarde aprenderán de boca abajo a boca arriba.

Después, sobre los 6 o 7 meses, el bebé comienza a reptar sobre su barriga. Esto le permite empezar a desplazarse con autonomía, aunque lo hace tan solo unos pocos centímetros. El siguiente paso será aprender a reptar sobre su trasero, estando sentado, lo que le dará mayor libertad, aunque solo será capaz de desplazarse hacia delante y hacia detrás.

Por fin, sobre los 9 meses podrá gatear y eso sí que le dará una mayor soltura y libertad, ya que le permitirá moverse por toda la casa y alcanzar grandes velocidades. Este paso es previo en la mayoría de los niños a caminar, algo que se logra primero agarrado a Asus papás o los muebles sobre los 10 meses y, ya con 12 o 13 meses, andar solo, sin agarrarse a nada. No obstante, es cierto que hay niños que comienzan a andar directamente sin pasar por la fase de gateo, pero es raro que se salten la de reptar.

¿Por qué es bueno que el bebé repte?

Que un bebé comience a reptar le ayuda a desarrollar, a corto y largo plazo, muchos aspectos:

- la coordinación

- fortalece la columna vertebral

- aumento de la seguridad en sí mismo

- la independencia

- la inteligencia

- los sentidos

- la percepción espacio-temporal

- el equilibrio

- el control de su cuerpo

¿Cómo estimular al bebé para que repte?

Aunque es cierto que hay que respetar el ritmo de desarrollo de cada bebé, puedes seguir algunos consejos para estimular su motricidad y potenciar que comience a reptar:

1. Colócalo sobre una alfombra o suelo de goma Eva boca abajo y llámalo para que intente acercarse a ti.

2. Pon cerca de él sus juguetes favoritos, pero no tanto como para que los alcance sin intentar desplazarse de alguna forma, ya sea arrastrándose o reptando.

3. Quédate a su lado mientras juega y sonríele para que se siente seguro y motivado.

4. En cuanto lo notes cansado o llore porque no quiere estar en una postura determinada, cógelo.

5. No dejes todo el día al niño en su carrito, su trona o una hamaca. Necesita espacio para moverse para que pueda practicar y conseguir ir superando sus hitos de desarrollo.