Cuentos para aprender más sobre el medio ambiente

Cuentos sobre medio ambiente para niños

Los cuentos, al igual que las películas, son una forma divertida de que los más pequeños descubran y se interesen por el mundo que les rodea. A continuación te dejamos algunos libros para que tus hijos creen un vínculo con el medio ambiente y crezcan respetándolo y cuidándolo.

La naturaleza, Marion Billet (1-3 años)

Es una buena manera de que los niños comiencen a interesarse por la literatura, ya que, además de dibujos, este libro tiene botones que emiten sonidos de la naturaleza al pulsarlos. Este tipo de libros interactivos, junto con los pop-up, desplegables y con texturas, son los más entretenidos para los más peques de la casa.

Wangari y los árboles de la paz, Jeanette Winter (5-8 años)

Wangari Maathai no es solo la protagonista de esta preciosa historia basada en hechos reales, también fue una mujer keniana galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2004. Este libro les acercará al medio ambiente, a la importancia de cuidarlo y también al continente africano y sus problemas.

Olivia y las plumas, Susanna Isern y Esther Gili (5-8 años)

Cuenta la historia de Olivia, una niña que puede hablar con los animales y hará todo lo posible por ayudarlos. Una obra cargada de valores y unas ilustraciones tan bonitas que lo releerán una y otra vez.

El pez Arcoiris, Marcus Pfister (2-7 años)

Aunque en un primer momento no sea una historia sobre la naturaleza y sus cuidados, el hecho de que su protagonista sea un simpático pez y ocurra en el mar es un buen punto de partida. El pez Arcoiris también contiene un mensaje muy bonito sobre la autoestima y el ser diferente.

El gran libro de las bestias, Yuval Zommer (a partir de 6 años)

Se trata de una serie de libros de Yuval Zommer que les hará descubrir, de una manera muy didáctica y visual, todo sobre la fauna y flora que les rodea. La colección incluye también el gran libro de los bichos, del mar, de las aves y de las flores. Es una forma ideal de comenzar a aprender en casa y poner en práctica los conocimientos adquiridos saliendo a la calle, a la montaña o a la playa.

Cuentos por el clima, Magela Ronda y Raquel Sánchez (a partir de 7 años)

Un libro ilustrado en el que descubrirán los problemas medioambientales a los que nos enfrentamos como sociedad y conocerán a algunos de los activistas y organizaciones comprometidos que luchan por el medio ambiente.

La sinfonía de los animales, Dan Brown (3-5 años)

Si en casa habéis devorado todos los libros de Dan Brown sobre el profesor Robert Langdon y sus aventuras, “La sinfonía de los animales” será el equivalente para tus peques. Con este libro, el autor de best sellers da el paso a la literatura infantil con una historia protagonizada por animales, valores y música con la que se divertirán aprendiendo.

El principito, Antoine de Saint-Exupéry (a partir de 5 años)

Y, para acabar, imposible hablar de literatura infantil y no mencionar este gran clásico de Antoine de Saint-Exupéry. Una obra cargada de lecciones y aprendizajes sobre las relaciones personales, así como sobre el cuidado del medio ambiente, ya que podemos ver cómo el pequeño príncipe cuida de su planeta y de su flor a la vez que habla con los animales. Un libro obligatorio en cualquier biblioteca que gustará tanto a niños como adultos.


Cómo hablar de contaminación a los niños

¿Cómo hablar de contaminación a los niños?

La contaminación y todas sus consecuencias son un problema que afecta a nuestro presente y, sobre todo, a nuestro futuro. Para dejar un planeta sano y cuidado a nuestros hijos es importante empezar a cuidarlo ya y, para esto, nada mejor que inculcar valores positivos a los más pequeños.

En primer lugar es importante tener en cuenta la edad del niño ya que de esto dependerá la forma que utilicemos para abordar el tema con él. Aunque sea un tema muy complejo, podemos adaptarlo en función de sus edades para tener una explicación más exhaustiva y científica si fuese de mayor edad o, por el contrario, un discurso más ligero.

Podemos empezar desde muy pequeños explicando los efectos visibles que tiene el ser humano en el planeta y que lo hacen más “feo”. Cualquier paseo por el parque, la montaña o la playa puede ser un buen momento. Aprovechar un día en la playa para recoger la basura que encontréis en la orilla será una buena manera de mejorar el planeta e inculcar valores positivos. Dicho esto, es importante explicarles aquello que daña el planeta y lo hace un lugar desagradable sin ser alarmistas ni crearles miedo por el futuro.

Otra buena opción es mediante películas o documentales, que están preparados para explicar y concienciar a la vez que divierten. En el artículo “10 películas para enseñar a cuidar el medio ambiente” te damos algunos ejemplos.

El reciclaje es otro aspecto fundamental para mejorar el planeta. Para esto, nada mejor que involucrarles en las tareas de casa. Haz que reciclar sea algo divertido proponiéndoles pintar carteles para cada cubo de basura y motivándoles para que ellos mismos separen el plástico del cartón y el resto de materiales.

Por normal general, a los niños les gustan los animales y se preocupan por ellos como si de adultos se tratase. Por esta razón, hay que explicarles la importancia de cuidar el planeta para asegurar una buena calidad de vida para estos. A través de fotografías, libros o documentales, podemos enseñarles animales en peligro de extinción y la importancia de cuidarles. También puede ser una buena idea visitar las zonas naturales que tengáis cerca de casa para mostrarles de primera mano los animales con los que conviven, ya sean ardillas, pequeños insectos, ranas, conejos… Así aprenderán y crecerán teniéndoles respeto, pero no miedo.

Lo mismo podemos hacer con las especies vegetales autóctonas de la zona. Algo que les encantará será recoger frutas y verduras por ellos mismos, ya sea cultivadas en casa en pequeños huertos ecológicos o de manera silvestre en el bosque, como moras o setas. Si optamos por cultivarlas en casa, además aprenderán cómo crecen y participarán en el proceso de cuidarlas desde el principio.

Explícales cualquier detalle que acontezca a su alrededor por pequeño que sea. Conocer los procesos naturales de la Tierra despertará su interés y vocación por protegerla. Esto puede ser: por qué está lloviendo, por qué nieva, de dónde vienen y a dónde van los ríos, cómo se forman las olas… cualquier aspecto es importante y les encantará conocerlo.

Estos son solo algunas de las pequeñas cosas que podemos hacer en casa para que los niños crezcan con la intención de mejorar el planeta cada día. No hay nada mejor que educar a los niños para mejorar el futuro, en palabras de Nelson Mandela: “La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”.


Por qué son útiles los objetos de transición

¿Por qué son útiles los objetos transicionales para los bebés?

Si nos comparamos con otros animales, los seres humanos nacemos muy inmaduros. Un bebé necesita cuidado constante de su madre, lo que le genera dependencia y apego. A medida que va creciendo y la madre comienza a darle algo más de espacio, es normal que el pequeño se sienta desprotegido, por lo que es bueno que recurran a los objetos transicionales, también conocidos como objetos de apego o consuelo.

Estos objetos de transición les proporcionan la seguridad y tranquilidad que les da su madre cuando esta tiene que separarse del pequeño, normalmente por la vuelta al trabajo. Es por esta razón que este tipo de conductas suelen desarrollarse principalmente en las sociedades occidentales.

Los objetos de transición, consuelo o apego, son normalmente peluches, muñecos, mantas o almohadas con una textura suave y blanda y un olor característico, que les proporciona seguridad y confianza.

No es raro que muchas veces este “objeto transicional” no sea un objeto, sino una conducta como chuparse el dedo, cantarse a sí mismo o acariciarse el pelo o las orejas. Al llevar a cabo esta conducta o estar en contacto son su objeto de apego, disminuirán sus niveles de ansiedad y estrés, aportándole seguridad y tranquilidad. Esta mantita o peluche no puede ser inculcada por sus padres, sino que será el propio niño quien la elija en caso de necesitarlo.

Un consejo a tener en cuenta es no lavar el peluche o mantita de apego, ya que tiene un olor muy característico para tu bebé. En el caso de que lavarlo sea una necesidad de fuerza mayor, es recomendable hacerlo a escondidas sin que el pequeño se dé cuenta. Piensa que para el niño es su compañero más fiel, por lo que, muchas veces, pueden pensar que está siendo maltratado o torturado si lo metes en la lavadora.

Seguramente será el niño el que se encargue de tenerlo siempre a mano, pero en caso de que vayáis a hacer un viaje, no te olvides de llevarlo. De lo contrario, podría serle muy difícil conciliar el sueño o disfrutar de unas bonitas vacaciones.

Este apego suele aparecer a partir de séptimo mes, cuando el bebé comienza a ser consciente de que su madre no forma parte de él y desaparece entre los 2 y los 4 años. Es importante no desprenderles de él forzosamente, ya que podría generarle angustia y ansiedad. Además, suelen ser ellos mismos los que lo dejan de lado. Dicho esto, no todos los bebés necesitan de este objeto, especialmente si duermen junto a sus padres.

En algunos casos, aunque el niño haya abandonado ya su objeto de apego, puede necesitar recurrir de nuevo a él ante algún cambio en su vida, como podría ser una mudanza, la llegada de un nuevo miembro a la familia, primeros días de escuela, empezar a dormir solo, etc. Esto es completamente normal y forma parte del desarrollo psíquico y personal de cada bebé. En cualquier caso, si te preocupa, siempre puedes consultar con tu pediatra o especialista.


Cómo enseñar a cuidar el medio ambiente a los niños

El medio ambiente y los niños

El futuro depende de nuestros hijos, por lo que el futuro de la Tierra también. Por eso, hay que educar a los niños en el respeto al medio ambiente y explicarles cómo podemos cada uno de nosotros evitar que aumenten problemas como la contaminación, la desertización, el deshielo de los polos o el cambio climático.

Primer paso: explicarles por qué debemos cuidar el medio ambiente

Cuando hablamos de medio ambiente nos referimos al entorno natural en el que todos los seres vivos y no vivos interactúan en forma natural. Es el ambiente biofísico, factores físicos y biológicos que influyen en la supervivencia, desarrollo y evolución de un organismo o grupo de organismos.

Si dañamos nuestro medio ambiente, dañamos a todos los seres vivos que interactúan en ellos, incluidos nosotros. De esta forma, afectamos a la vida y supervivencia de toda la flora y fauna.

Además, la contaminación, la polución o el agujero de la capa de ozono afectan a nuestra salud causando al año miles de enfermedades como cáncer, problemas respiratorios, problemas en el desarrollo neurológico… lo que se traduce también en miles de muertes.

Por eso, es importante concienciar a la población de la importancia de cambiar nuestros hábitos de vida, el consumo de energía, la producción y el consumo… para evitar que sigan aumentando problemas tan graves como la contracción del casquete polar ártico, las aceleradas crecidas del nivel del mar, el deshielo de los glaciares, la mayor intensidad y duración de las tormentas tropicales, la extinción de muchas especies, etc.

Segundo paso: consejos sencillos para aplicar en casa

- Explica a tus hijos qué es el medio ambiente y por qué es importante cuidarlo, siempre con palabras sencillas y adaptadas a su edad.

- No derrochéis agua: cerrad el grifo al no usarlo, duchaos en lugar de bañaros, evitad las fugas en los grifos, usad el agua sobrante de cocer algo para regar las plantas, etc.

- Evitad el uso abusivo del automóvil. Por ejemplo, para ir al colegio, podéis ir andando, en autobús, en bicicleta…

- Cuando no uses un electrodoméstico, apágalo del todo.

- Colocad varios cubos en casa para poder reciclar todos los residuos: orgánico, envases, papel y cartón, vidrio, etc.

- Apagad las luces la salir de la habitación y usad bombillas de bajo consumo. A los niños pequeños les encanta encender y apagar las luces. Enséñale que no debe hacerlo.

- Educa con el ejemplo: si quieres que tu hijo aprenda algo, debes hacerlo tú primero.

- Cread un invernadero y enséñale a regar y cuidar las plantas.

- Léele cuentos sobre el medio ambiente, los animales, las plantas, los efectos de la contaminación…

- Aprovechad los objetos que ya no puedan usarse para hacer manualidades con objetos reciclados.


Ansiedad en bebés

¿Puede un bebé tener ansiedad?

Normalmente la ansiedad es detectada en personas adultas o mayores, pero eso no significa que sea exclusiva a ellas. En épocas de cambio, muchos bebés también pueden sufrir ansiedad.

¿Qué es la ansiedad?

La mayoría de las personas ha sentido ansiedad en algún momento de sus vidas por una circunstancia puntual. No obstante, las personas que padecen ansiedad y desarrollan el trastorno de la ansiedad se encuentran frecuentemente con preocupaciones y miedos excesivos. Si no se controla puede ser muy malo y llegar a un ataque de pánico.

Aunque en muchas ocasiones la ansiedad pueda estar provocada por problemas familiares, económicos y creamos que esté lejos del ámbito de nuestro bebé, no siempre es así. Los bebés también pueden sufrir estrés y ansiedad, más aún cuando están expuestos a numerosos cambios.

El carácter del pequeño define bastante su situación frente al estrés; hay niños más nerviosos y otros menos nerviosos o sensibles. Tu hijo puede desarrollar ansiedad cuando se siente amenazado por un cambio como, por ejemplo, un miembro más en la familia que le impide ser el centro de intención, cambiarse de cuarto o incluso empezar a ir a la escuela.

El trastorno de ansiedad por la separación es habitual en bebés de ocho meses. El pequeño se da cuenta de que sus padres son personas diferentes a él mismo y pueden irse de su lado, lo cual le crea gran ansiedad. Esta etapa es totalmente normal y se pasará tarde o temprano.

Síntomas de la ansiedad en los bebés

Aunque no todos los bebés manifiestan su ansiedad de la misma forma, los síntomas principales en un bebé que sufre ansiedad son:

- Lloro continuo que no se pasa fácilmente

- Nervios

- Irritabilidad

- El bebé grita y se mueve mucho

- Intentos de llamar nuestra atención mediante diversas acciones

- Temblores

- Taquicardias

- Sudoración excesiva

- Problemas para dormir

¿Qué hacer si padece de ansiedad?

Es importante evitar el estrés y la ansiedad duradera en los primeros meses y años de vida del niño ya que estos años son fundamentales en el desarrollo y la formación de su cerebro y el estrés constante puede causar problemas posteriores o trastornos de ansiedad más serios al crecer. Así, el estrés continuado puede causar a la larga en el niño disminución de la confianza y de la seguridad en sí mismo, menor capacidad de empatía, bajo estado de ánimo o alteraciones en la memoria.

  1. Hazle sentir que estás cerca de él siempre. Dentro de tus posibilidades, intenta llevarle a todos lados contigo y no dejarle con personas desconocidas pues le agobiará mucho. Si se pone nervioso, abrázale contra tu pecho.
  2. Despídete de tu bebé cada vez que te vayas y saluda cuando vuelvas. El bebé entiende más de lo que pensamos.
  3. Anota en qué situaciones se pone nervioso y averigua qué cosas le hacen tranquilizarse.

Miedos del bebé en verano

Miedos del bebé en verano

Aunque el verano suele ser la época favorita para los niños por las vacaciones, la playa, la piscina… para algunos niños no es tan divertida, ya que todo les da miedo: el agua, los insectos, la arena… ¿Qué hacer en estos casos?

Los miedos son algo normal y evolutivo en el desarrollo del bebé. Por eso, todos los niños pasan por diferentes etapas de miedo que les sirven para ir evolucionando. Estos miedos van ligados al desarrollo y, por eso, los miedos a los 2 años no son los mismos que a los 6.

Siempre que estos miedos sean normales para su edad, desaparezcan gradualmente y no afecten a su vida diaria, no deben preocuparnos. Solo cuando le impidan disfrutar de algo, como de las alegrías del verano, debemos intervenir.

1- Miedo al agua

El miedo al agua del mar o de la piscina es algo muy normal en los menores de 3 años, para quienes estas aguas están muy frías y, además, forman parte de una extensión muy grande de agua que no controlan y les asusta. Es normal que tengan miedo a lo desconocido o a ahogarse, sobre todo si ha tenido una mala experiencia previa.

Para ayudar a tu hijo a superar este miedo y que pueda disfrutar bañándose este verano, puedes seguir estos consejos:

- Nunca le dejes solo, estate siempre a su lado y, además, pone un flotador o manguitos que le ayuden a flotar para que se sienta más seguro.

. Mételo gradualmente en el agua, sobre todo si está fría. Primero los pies, luego las piernas… Que sea todo un juego y se meta hasta dónde quiera. No le obligues a meter la cabeza si no quiere ni mucho menos le lances de golpe al agua.

- En la playa, evita las aguas con olas, ya que, aunque luego son divertidas, de primera pueden darle más miedo.

- Llévale juguetes y jugad en la orilla. Si este año solo se mete hasta la cintura, suficiente. Tiene mucho tiempo para nadar hasta el fondo.

2- Miedo a la arena

Al principio, la arena puede resultar un tanto extraña, sobre todo la de la playa, que puede incluso quemar. Esa sensación de hundirse en arena caliente suele no gustar a los bebés, por lo que no debe extrañarte que no quiera ni poner un pie en la playa o se ponga a llorar en cuanto sus pies tocan la arena.

En este caso, puedes seguir estos consejos:

- No le dejes descalzo sobre la arena caliente, ponle unas chanclas.

- Busca un lugar en la playa con la arena más firme para que no se hunda y sienta menos inseguridad.

- No le obligues a pisar la arena, llévale en brazos hasta que se vaya habituando.

- Enséñale lo divertido que es hacer castillos en la arena, seguro que poco a poco va cambiando su idea sobre ella.

3- Miedo a los insectos

Algunos insectos, como los mosquitos o las abejas, pican y causan mucha molestia y dolor. Otros, como las arañas, pueden resultar amenazantes y dar mucho miedo. Por eso, no te extrañe si tu hijo grita y llora cada vez que ve un insecto y busca tu protección, el miedo a los insectos es uno de los más habituales en niños hasta los 10 años.

Para ayudarle con este miedo puedes:

- Hacerle ver que los insectos no son peligrosos, ya que él es mucho más grande y no le pueden hacer un daño grave.

- Hablarle sobre los insectos para que sepa más sobre ellos  y entienda que son como cualquier otro animal.

- Evita que le piquen usando repelentes, mosquiteras para dormir, etc.

4- Miedo al césped

El césped puede picar y hacer daño en las piernas si estás sentado mucho rato sobre él. Esa sensación puede disgustar a tu hijo, haciendo que le dé miedo y no quiera sentarse ni estar de pie sobre zonas con césped. Si tu hijo llora cada vez que vais a un parque con césped, prueba estos consejos:

- Ponle siempre debajo una toalla o mantita para que el césped no le haga daño.

- No le obligues a estar en el césped si no quiere ni te rías de su miedo. Los miedos hay que superarlos poco a poco.

- Planta césped en casa para que aprenda a cuidarlo y vea que es como una planta cualquiera.


Por qué los bebés no juegan con sus juguetes

¿Por qué mi bebé no juega con sus juguetes?

Después del nacimiento de tu hijo la casa se llena de juguetes que, o bien le compran al bebé o bien hereda de otros hermanos o primos, pero ¿por qué no los utiliza?

¿Es bueno que mi hijo juegue solo?

A partir de los dos años el niño ya es capaz de jugar solo y se entretiene sin la ayuda de nadie. Está en una etapa donde es bueno desarrollar la creatividad y la imaginación y, para ello, nada mejor que dejarlo solo con sus juguetes. Si te preguntas si conseguirá entretenerse él solo la respuesta es que sí, sabrá hacerlo solo.

En general, cualquier niño sabe jugar en solitario, sin embargo, no se le da la oportunidad de hacerlo. Muchos padres confunden la idea de dejar solo en la habitación al niño con dejarlo jugando solo. Esto puede hacer que no quiera jugar solo debido a que piense que no le vas a hacer caso.

En su memoria se queda grabada la imagen de total atención que reciben cuando algún adulto juega con él, realizando su misma actividad.

A veces, para no intervenir en su juego, es bueno que realices su misma actividad, pero por tu cuenta. Si tu hijo está haciendo un puzle no le ayudes a acabar el suyo, empieza tú también a realizar otro puzle a su lado. Otra opción es que le hagas partícipe de las actividades de adulto, como por ejemplo hacer la comida, lavar la ropa, ordenar un cajón etc.

¿Exceso de juguetes?

En ocasiones que un niño no quiera jugar con sus juguetes puede deberse a un exceso de ellos. Tiene tantos juguetes que se acaba saturando; lo mismo nos ocurre a los adultos con la información, existe tanta información sobre un tema que finalmente nos cansa y dejamos de interesarnos por el tema.

Otro factor importante son los juguetes que lo hacen todo. Es entretenido una o dos veces darle al botón y que salga una música o una voz hablándote, sin embargo, estos juguetes no hacen mucho más y limitan la creatividad del niño. Si el juguete no evoluciona el niño se cansará rápidamente porque ya sabe lo que hace.

¿Qué cosas hay que tener en cuenta a la hora de comprar un juguete?

Los juguetes son los fieles compañeros de nuestros hijos, por ello es bueno asegurarnos de que el juguete cumple unas pautas básicas.

1.No compres un juguete sexista. No se deben comprar juguetes que transmitan valores inaceptables en la sociedad como el sexismo o el machismo. Lo único que traerá es la posibilidad de desarrollar esos valores en un futuro. No te dejes guiar por los catálogos y si es niña le compres una cocinita y si es niño un balón de futbol. Interésate por lo que de verdad quiere tu hijo sin importar si es “calificado” para niñas o para niños.

2. Edad recomendada. También es importante asegurarte de que es un juguete apto para la edad de tu hijo. A veces, puede ocurrir que si el juguete es para una edad mucho mas avanzada el niño se aburra porque no lo entienda. Lo mismo ocurrirá si es para edades muy pequeñas.

También puede llegar a aburrirse con los juguetes educativos por no entender su uso. Si le compras o le regalan un juguete didáctico, lo mejor es que las primeras veces le ayudes a entenderlo.

3.Observar el etiquetado. Los padres deben leer frecuentemente el etiquetado del juguete para saber los peligros que entraña como piezas pequeñas, líquidos, materiales o tipo de pilas.

4. Por último, no es bueno comprar juguetes que no hayan pasado un control de calidad.


Desarrollo del pensamiento en los bebés

El desarrollo del pensamiento en los bebés

El desarrollo cognitivo del bebé se inicia en el útero materno, a medida que su cerebro y sus estructuras se crean y se desarrollan. Sin embargo, el bebé nace solo con unas cuantas habilidades innatas y su pensamiento, por tanto, sigue desarrollándose a lo largo de sus primeros años de vida.

El desarrollo del pensamiento humano es un proceso muy complejo que sigue una serie de etapas. Según Jean Piaget (psicólogo que desarrolló la teoría del desarrollo cognitivo) existen cuatro etapas fundamentales:

1- Desde el nacimiento a los 2 años: esta etapa está marcada por el desarrollo de los 5 sentidos y de la motricidad, lo que significa que el niño experimenta e interpreta el mundo a través de sus sentidos y de las acciones que realiza.

2- Entre los 2 y los 6 años: se producela etapa preoperacional, en la que aprende a representar las cosas mediante palabras e imágenes, pero sin razonamiento lógico. En esta etapa se produce el desarrollo del lenguaje, el juego simbólico y el egocentrismo.

3- Entre los 7 y los 11 años: se desarrolla el pensamiento lógico de operaciones concretas, ya sea hechos, analogías u operaciones matemáticas.

4- Desde los 12 años: comienza el desarrollo del pensamiento abstracto y más complejo. Aquí el niño ya es capaz de razonar de manera abstracta y como un adulto.

¿Cómo es el desarrollo cognitivo en cada momento?

El desarrollo cognitivo se centra en los procesos de pensamiento y en la conducta que refleja estos procesos. Como decíamos, los bebés llegan al mundo solo con una serie de habilidades innatas que les permite, sobre todo, sobrevivir. Una serie de reflejos primitivos que van perdiendo a medida que aprenden a conocer el mundo y relacionarse con él. Así, por medio del desarrollo cerebral y de la observación y la experimentación el bebé va desarrollando su pensamiento cognitivo.

Al nacer, los bebés solo se relacionan con el mundo a través de los sentidos y sus primeros pensamientos, primitivos, están relacionados con las sensaciones que experimentan de amor, alegría, tristeza, dolor, miedo… Además, solo diferencian entre imágenes, sonidos y olores.

Después, durante los primeros meses de vida, las zonas superiores de sus cerebros se desarrollan y se crean nuevas rutas neuronales que permiten que las capacidades del pequeño se vayan desarrollando. Eso permite que, con 2 meses, ya puede relacionar las imágenes, los sonidos y los olores entre sí.

Entre las 10 y las 12 semanas empieza a entender que las cosas existen, aunque no las vea en ese momento (la permanencia del objeto). Empieza a explorar el mundo y su curiosidad le mueve a descubrir nuevos estímulos y objetos constantemente.

Hacia los 5 meses es capaz de conocer la intención con la que se realiza un hecho y sabe que los acontecimientos están formados por secuencias de hechos. Descubre cada día cosas nuevas del mundo mediante la observación de los demás, lo que desarrolla también su pensamiento. Cerca del año saben juzgar la intención de los demás, anticiparse a las intenciones de los otros y comprender que no todo el mundo quiere lo mismo.

Y ya con 2 años aparece la consciencia y las primeras preguntas más complejas acerca de uno mismo y de los demás, como quién soy, por qué existo, etc.


Cómo se desarrollan los sentidos del bebé

¿Cómo se desarrollan los sentidos del bebé?

Los humanos contamos con 5 sentidos, asociado cada uno de ellos a un órgano diferente, que nos permiten captar y relacionarnos con el mundo. Vista, oído, olfato, gusto y tacto… ¿quieres saber cómo se desarrolla cada uno de ellos en tu bebé?

1- La vista Es uno de los sentidos que menos desarrollado tienen los recién nacidos. Al nacer, los bebés no distinguen nada que esté más allá de 25 cm de su cara y no son capaces de distinguir los colores como un adulto. No obstante, la vista se desarrolla rápidamente en el primer año: - A los tres meses, el bebé empieza a percibir los colores principales: azul, verde, rojo y amarillo. También puede enfocar la vista en objetos más pequeños y más lejanos. - A los cuatro meses comienza la percepción de profundidad (o visión binocular). - Entre los 9 y los 10 meses, consigue percibir la dimensión y el grosor de los objetos y aumenta el número de colores primarios y secundarios que es capaz de reconocer. También aprende a coordinar el movimiento de los ojos. - Con un año cumplido, su sistema visual está completo y puede ver como un adulto.

2- El oído Este sentido se desarrolla dentro del útero y, a partir de la semana 20 de embarazo, el pequeño ya puede percibir sonidos externos. Al nacer, parte del líquido amniótico que se encuentra en los oídos causando una sordera temporal desaparece en las primeras horas (por eso, la prueba del oído no se puede hacer antes de las 24 horas de vida). En los primeros meses de vida el niño presta más atención a los sonidos familiares más agudos (generalmente, los de la madre) y se asusta al escuchar sonidos fuertes. Con 4 meses ya puede discernir de dónde viene un sonido y con 6 empieza a imitarlos, paso previo a balbucear y, posteriormente, a hablar. El sonido es fundamental para desarrollar el lenguaje, si el bebé no oye bien, no podrá aprender a hablar.

3- El olfato También es un sentido muy desarrollado al nacer. Así, si colocas al bebé encima del pecho de la madre, sabrá llegar solo a las mamas por el olor que percibe del calostro. Y es que este sentido también se desarrolla en el útero, concretamente en la semana 10 de gestación, cuando comienzan a formarse los receptores que el bebé usará para detectar olores. Con 3 meses, se vuelve mucho más consciente de los olores que le rodean y aprende a reconocer a las personas por el olor.

4- El gusto Los primeros sabores que el bebé aprende a distinguir son los dulces de los salados, aunque en estos primeros meses de vida preferirá el dulce, ya que la leche materna es más dulce que salada. Este sentido, al igual que el del olfato, comienza a desarrollarse ya en el útero. A las nueve semanas se han formado ya las papilas gustativas que son enormemente sensibles hasta los tres meses. Entre los tres y los seis meses comienza a usar la lengua para probar diferentes sabores, aunque no será hasta los cinco meses cuando empiece a preferir los salados. A medida que vaya probando nuevos alimentos, irá descubriendo nuevos sabores y matices.

5- El tacto Es un sentido que también se activa en el útero y que está muy desarrollado al nacer, por eso es tan beneficioso el piel con piel, abrazar y tocar al bebé o darle masajes, ya que es un sentido muy desarrollado que también le permite percibir otros cambios externos como los de temperatura o la presión de la atmósfera.


Por qué los bebés echan la cabeza hacia atrás

¿Por qué los bebés echan la cabeza hacia atrás?

Durante los primeros meses de vida los bebés no tienen fuerza ni control en los músculos del cuello, por lo que, si no sujetas su cabecita, esta se echa hacia atrás.

 

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