Diabetes gestacional en el embarazo

Cuando una mujer se queda embarazada, su cuerpo no solo aumenta, también puede contraer enfermedades que nunca antes había tenido como por ejemplo diabetes.

¿Qué es la diabetes gestacional?

La diabetes gestacional es un tipo de diabetes que se desarrolla en las embarazadas. Normalmente, suele aparecer hacia la mitad del embarazo y a mujeres que antes no han padecido esta enfermedad.

Según la doctora Alicia Yépez, la diabetes gestaciones no produce síntomas, a diferencia de la diabetes ordinaria, por eso el médico se debe guiar por los antecedentes familiares o físicos de la paciente para realizar los estudios necesarios.

Riesgos de la diabetes gestacional

Si no se lleva el control de la enfermedad y la glucosa está muy alta, los riesgos pueden afectar al bebé.

  • Riesgo de malformaciones en el feto.
  • Riesgo de hipoglucemia neonata.
  • Riesgo de parto prematuro.
  • Crecimiento del niño. En casos de diabetes gestacional el bebé suele nacer con un peso mayor de lo normal, pero cuando la diabetes está muy descontrolada, se produce el caso contrario: el hijo nace con menos peso de lo habitual.
  • Futuro riesgo para la salud del bebé cuando crezca.

Control de la diabetes gestacional

Para controlar la diabetes gestacional es imprescindible mantener buenos hábitos de salud como por ejemplo la dieta y el ejercicio físico. Estas prácticas no solo son buenas para evitar la diabetes gestación, sino que siempre están recomendadas durante la gestación.

Cuando la paciente no logra un buen control de la glucosa, se debe recurrir a un tratamiento médico y la opción más viable es el uso de insulina.

En concreto los expertos aconsejan, tanto para las embarazadas con diabetes gestacional como para las diabéticas, tomar ácido fólico, una dieta equilibrada y ejercicio físico de bajo impacto como Pilates y yoga.

Puedes padecer diabetes gestacional si...

- Tienes familia directa que ya padece diabetes (madre, padre o hermanos).

- Presentas sobrepeso u obesidad.

- Tienes hijos que pesaron más de 4 kilos al nacer.

- Tuviste diabetes gestacional en un embarazo previo.

- Padeces Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP).

- Eres hipertensa.

La diabetes gestacional se detecta a través de la cantidad de glucosa que haya en la sangre, es decir, mediante un análisis de sangre. La paciente debe ingerir una carga de 50 g de glucosa y se le tomará la muestra de sangre una hora después de la ingesta, si el valor es mayor a 140 mg/dL se debe hacer una prueba de confirmación.

La prueba de confirmación del diagnóstico consiste en darle a la paciente 100 gramos de glucosa y verificar los valores en la sangre.

Después de:                                                                          Valor menor a:

1 hora                                                                                   180 mg/dL

2 horas                                                                                  150 mg/dL

3 horas                                                                                   130 mg/dL


Parto con ventosa

Tipos de parto

Normalmente, tras nueve meses de gestación, llega el momento que cualquier madre y padre estaba esperando: el nacimiento de su hijo. No obstante, no todos los niños llegan al mundo de la misma manera, existen muchos tipos de parto que aquí te explicaremos.

Diferentes formas de dar a luz

Antes de concebir al bebé todas nos imaginamos un parto normal por vía vaginal y sin complicaciones. No obstante, a medida que el feto se va desarrollando y va adquiriendo unas características, es más recomendable tener un tipo de parto u otro.

Según el tiempo de gestación

Puede ser parto a término (el que ocurre entre las 37 y 42 semanas de gestación), parto pretérmino o prematuro (el que ocurre entre las 28 y las 37 semanas de gestación) o parto postérmino (cuando el parto ocurre después de las 42 semanas de gestación).

Todas estas fechas están contadas desde el primer día de la última menstruación.

Según el desarrollo

Parto natural: el parto natural no utiliza ningún fármaco; ni para evitar el dolor (anestesia epidural), ni para provocar las contracciones (oxitocina). El parto se inicia solo, de forma natural como su nombre indica. Al no usar fármacos se eliminan sus posibles efectos secundarios, sin embargo, se necesita haber trabajado técnicas de relajación, así como aguantar el dolor de un parto.

Parto vaginal con anestesia: por otro lado, el parto con anestesia es prácticamente igual al natural solo que en este caso sí se utilizan los fármacos pertinentes. Es uno de los partos más habituales y se realiza en torno a los 9 meses, cuando el bebé ya está colocado. Otra posible diferencia con el parto natural es que puede ser más largo ya que la anestesia tarda un tiempo perder sus efetos, pero disfrutarás de un parto menos doloroso.

Parto por cesárea: en el parto por cesaría se debe realizar una cirugía para sacar al bebé desde el abdomen de la madre hasta llegar al útero. Esta tipología de parto solo se da en casos en los que el parto vaginal puede ser peligroso, como una mala colocación del feto o alguna enfermedad.

Si está creciendo más de un feto a la vez es un parto múltiple y en la mayoría de ocasiones se realiza mediante una cesárea.

Parto en el agua: es un tipo de parto bastante parecido al natural, pues no usa anestesia. La curiosidad de este parto es que se realiza dentro del agua y cada vez son más los hospitales que te ofrecen esta posibilidad. No obstante, los médicos recomiendan hacer en el agua únicamente la parte de dilatación para evitar problemas.

Parto en casa: si nos remontamos a la antigüedad veremos que el parto en casa era muy frecuente. No obstante, hoy en día solo se puede tener un parto en casa cuando la seguridad está garantizada.

Es la opción más libre porque te permite dar a luz donde quieras y como quieras, pero es altamente recomendable contactar por lo menos con una matrona profesional por si surgen complicaciones.

Parto vertical: estamos acostumbradas a pensar que las mujeres pueden dar a luz, únicamente, tumbadas en una camilla. El parto vertical demuestra que no tiene que ser siempre así, esta opción propone expulsar al bebé de pie o de cuclillas. Sin embargo, para mantenerte en pie esta técnica no permite el uso de anestesia.

Según la finalización del parto

Si el parto se desarrolla con total normalidad y sin complicaciones se denomina parto eutócico. Es un parto distócico si debido a las complicaciones se debe intervenir.

Según el inicio del parto

Encontramos el parto inducido o el parto espontáneo.


Parto con ventosa

Parto con ventosa

A veces, cuando el nacimiento del bebé se complica, para ayudar a que el niño salga se utiliza la ventosa obstétrica. Este aparato interviene solo cuando el médico indica que es necesario, ya que lo mejor es no tener que hacer uso de ningún instrumento.

¿Qué es la ventosa obstétrica?

La ventosa obstétrica tiene forma de copa o campana y puede estar compuesta por diferentes materiales, puede ser blanda o dura, de metal o flexible. Esta ventosa está conectada a una pequeña bomba, eléctrica o manual, que se adhiere a la cabeza del feto para tirar de él y forzar su salida al exterior. Se usa por succión.

¿Cuándo se utiliza?

Siempre que el médico te lo recomiende para evitar riesgos durante el parto. El uso de la ventosa ayudará a que el niño salga lo antes posible.

Si cumples alguna de las siguientes circunstancias, es muy probable que tenga que intervenir la ventosa.

  • Problemas de salud: el estrechamiento de la válvula aórtica, es decir, un problema de corazón con el cual debes evitar hacer mucho esfuerzo. La ventosa te ayudará bastante.
  • Sin progresos: si durante el parto tú empujas y empujas, pero no obtienes progresos durante un periodo prolongado, necesitarás la ventosa.
  • El ritmo cardiaco del bebé indica que existe algún problema: el médico puede recomendarte un parto con instrumentos como la ventosa si peligra la salud del niño.

Al igual que la ventosa, para ayudar al nacimiento del niño a veces es necesario otro aparato conocido como fórceps. El fórceps ayuda a guiar la cabeza del bebé mientras sale por la vagina.

Riesgos y consecuencias

Si finalmente tienes un parto con ventosa, debes saber que una buena utilización de este instrumento médico no tiene por qué causar consecuencias o riesgos ni para ti ni para tu bebé. Es una decisión que el médico te recomendará, pero tú tienes la última palabra. Si aceptas, te colocarán anestesia local.

En ocasiones, la mujer puede llegar a tener hemorragia tras el uso de la ventosa.

Cuando nace el niño puede llegar a tener un hematoma, debido a la presión ejercida, que desaparecerá en pocos días. Hay más posibilidades de que el bebé sufra hemorragia en la retina, aunque esto también puede pasar en los partos no asistidos. Y hay mayor propensión a que el niño padezca ictericia, que suele ser temporal e inofensiva.

Si el uso de la ventosa no ayuda al movimiento del bebé y a facilitar su nacimiento, el médico indicará realizar una cesárea.

En resumen, al igual que en cualquier circunstancia, si el médico hace un buen uso de los instrumentos sanitarios no tiene por qué ocurrir nada malo. Es una práctica realizada a veces para facilitar la salida del bebé evitando riesgos mayores.


Cómo afecta el medio ambiente al embarazo

¿Cómo afecta el medio ambiente al embarazo?

La contaminación es mala para la salud y, de hecho, cada año mueren en torno a 7 millones de personas de enfermedades derivadas de la polución. Pero la contaminación atmosférica, del agua o de los alimentos no solo es mala una vez nacidos, sino que también es muy perjudicial para el desarrollo del feto.

¿Cómo afecta el medio ambiente al embarazo?

Un embarazo sano es fundamental para asegurar el correcto desarrollo y crecimiento del feto. Por eso, durante estos 9 meses hay que controlar lo que se come, se bebe, se hace… El problema es que, algunas veces, estamos expuestos durante la gestación a contaminantes o sustancias químicas de las que es complicado evadirse. Por ejemplo, si vives en una gran ciudad, la polución formará parte de tu día a día.

Está demostrado que el sistema reproductivo de las mujeres embarazadas es especialmente vulnerable a sustancias nocivas presentes en el medio ambiente. Tanto la fecundación, como la implantación y posterior desarrollo del feto, pueden verse afectados por sustancias tóxicas provenientes del entorno, aumentando el riesgo de sufrir aborto espontáneo, defectos congénitos, parto prematuro, retardo del crecimiento fetal o incluso muerte perinatal.

Además, un estudio dirigido por Tracey Woodruff J., profesor de Obstetricia y Ginecología y Ciencias Reproductivas en la Universidad de California en San Francisco, EUA, junto con el Centro Nacional de Estadísticas de Salud, Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, afirma que la contaminación del medio ambiente puede causar el bajo peso del bebé al nacer.

Y es que la exposición de la embarazada a plaguicidas, disolventes y contaminantes orgánicos persistentes pueden afectar a la salud del feto. Incluso puede afectar a la salud y calidad de los óvulos u los espermatozoides, lo que puede dar lugar a malformaciones en el feto.

Si bien es cierto que la placenta es una barrera protectora, no es capaz de evitar que todas las sustancias perjudiciales la atraviesen, afectando al feto. Algunas sustancias pueden atravesarla y penetrar en la sangre fetal. Por eso, es importante cuidar lo que se come y se bebe en estos meses, evitando todo aquello que pueda tener contaminantes o químicos.

Por ejemplo, se sabe que, en las primeras dos semanas después de la concepción, el feto puede ser letalmente susceptible a los efectos tóxicos del benceno, el plomo o el metil mercurio. Entre la tercera y la novena semana de gestación, cuando se produce la organogénesis o formación de los órganos principales del feto, hasta un 3% de los fetos pueden desarrollar defectos congénitos, de los cuales, hasta el 15% pueden haber sido causados por factores ambientales químicos, radiaciones, virus y medicamentos.

Respirar altos niveles de ozono y monóxidos de carbono durante la gestación aumenta el riesgo de que el bebé nazca con malformaciones faciales y cardíacas.

La exposición de las embarazadas a dosis de radiaciones excesivas -por ejemplo de rayos X- también puede acarrear consecuencias graves sobre el feto, particularmente cuando dicha exposición ocurre entre la octava y la decimoquinta semana de embarazo, cuando se está formando el cerebro, lo que puede causar retardo mental.

Y, a la larga, la contaminación en el embarazo puede causar al bebé afecciones infantiles respiratorias, alteraciones del desarrollo neurocognitivo e, incluso, cáncer.

¿Qué se puede hacer para evitar estos problemas?

- Controla todos los alimentos que consumes. Evita los productos químicos y los plaguicidas en los mismos, potenciando la comida ecológica. Los pescados azules grandes, por ejemplo, contienen mucho mercurio, así que no los consumas en el embarazo.

- Reduce los paseos por zonas con mucha contaminación atmosférica y evita hacer deporte al aire libre si en donde vives hay mucha polución. Si puedes, sal a pasear al campo.

- Fumar es malísimo para el feto, pero ser fumadora pasiva también, así que evita los ambientes con humo y no estés mucho tiempo en espacios cerrados con gente que fuma.

- Los pesticidas, las pinturas con plomo, los disolventes de pinturas, el esmalte de uñas o los vapores de la gasolina pueden contener compuestos tóxicos y nocivos para la futura madre, así que evita estas sustancias.

- Evita los envases de plásticos, contienen derivados del petróleo que son muy contaminantes y perjudiciales para la naturaleza y para tu salud.


Cuándo empezar las clases de preparación al parto

¿Cuándo empezar la preparación al parto?

Durante la primera mitad del embarazo es normal que estés más centrada en que todo se desarrolle con normalidad y en que las primeras ecografías y pruebas muestren que todo va bien. Por eso, no hace falta empezar la preparación al parto hasta la semana 25 más o menos, fecha en la que se aconseja empezar con las clases de preparación al parto.

El parto es el final del embarazo y, cuando acabas de hacerte el test que confirma que estás embarazada, este puede resultar muy lejano, aunque verás cómo estos 9 meses se pasan más rápido de lo que esperabas. No obstante, no es necesario que te preocupes por el parto ni empieces a prepararlo en las primeras semanas. De hecho, como siempre hay riesgo de aborto natural, es mejor que no te hagas muchas expectativas ni pienses en el parto hasta que vayan pasando estas primeras semanas.

Una vez pasada la ecografía morfológica, que se realiza en la semana 20, si todo está bien y no hay nada que indique que puede haber algún problema de desarrollo en el niño, puedes empezar a pensar en la etapa final de esta aventura: el parto.

No obstante, tampoco hace falta que te aprendas en unas pocas semanas todo lo relacionado con el parto, las respiraciones y los pujos, ni que prepares ya la bolsa para el hospital, ya que lo normal es que el parto no se produzca hasta la semana 40. Sin embargo, sí puedes apuntarte ya a las clases de preparación al parto y empezar a buscar información fiable y libros sobre el tema para irte mentalizando.

¿Cómo prepararse para el parto?

1- Habla con tu ginecólogo sobre el parto, consúltale tus dudas y confirma que todo va bien y que podrás tener, en principio, un parto vaginal. Si el bebé no se ha colocado boca abajo en las últimas semanas, por ejemplo, puede ser necesario programar una cesárea. Infórmate de cómo va tu caso.

2- Infórmate sobre las tres fases del parto (dilatación, expulsivo y alumbramiento) en libros y webs fiables para que sepas qué pasa en cada una de ellas y qué debes hacer tú en cada una.

3- Pide información sobre las principales intervenciones que se pueden realizar en un parto para que sepas sus pros, sus contras, cuándo se indican… Anestesia epidural, episiotomía, fórceps, amniotomía, etc.

4- Es importante que también conozcas las posibles complicaciones que pueden surgir para que no te asustes tanto si algo ocurre.

5- Apúntate a las clases de preparación al parto, en ellas una matrona te explicará todo lo que debes saber sobre el parto, sus fases, cómo respirar para evitar el dolor de las contracciones, cómo empujar, las diferentes opciones para calmar el dolor, qué problemas pueden surgir, etc. Podrás consultarle todas tus dudas y hacer ejercicios prácticos para ir mejor preparada.

6- En torno a la semana 35 prepara la bolsa para el hospital con todo lo necesario, por si acaso se adelanta.

7- No te prepares tú sola, tu pareja o quien vaya a ser tu acompañante también debe informarse y prepararse, sabiendo además lo que esperas y quieres del parto para ayudarte a conseguirlo.

8- Elabora tu Plan de Parto con tu ginecólogo para que quede por escrito cómo quieres que sea tu parto siempre que no surjan complicaciones.

Y, por supuesto, nada de miedo. Confía en ti y en que todo saldrá bien.


Afecta el coronavirus al embarazo

¿Afecta el coronavirus al embarazo?

 A finales de diciembre de 2019 surgió una nueva enfermedad respiratoria muy infecciosa, la COVID-19, a partir de un nuevo coronavirus que saltó de los animales a los humanos. En un primer momento pareció que esta enfermedad sería similar a la gripe, pero pronto se vio que era mucho más contagiosa y con mayor índice de mortalidad. Por eso, las embarazadas han pasado a ser un grupo de riesgo, pero ¿cómo afecta realmente este nuevo coronavirus al embarazo? ¿Puede causar algún otro problema al feto?

La COVID-19 está causada por un nuevo coronavirus llamado SARS- CoV 2, similar al virus del SARS de la epidemia de 2002. El problema es que este nuevo virus tiene una capacidad de contagio mucho mayor, incluso entre las personas asintomáticas. Además, aunque hay muchas personas que cursan la enfermedad de manera leve, casi como una gripe fuerte, otras enferman gravemente, desarrollando una neumonía que pone en peligro su muerte y, desgraciadamente, causando el fallecimiento de las personas más vulnerables, especialmente mayores de 65 años y personas con patologías previas.

Dado que las mujeres embarazadas tienen mayor vulnerabilidad ante infecciones virales respiratorias, es fácil pensar que tendrán mayor riesgo de enfermedad, morbilidad o mortalidad severas en comparación con la población general, aunque los pocos estudios que se han realizado al respecto son bastante tranquilizadores en lo que a las embarazadas se refiere.

Por el momento, no está claro si el SARS- CoV 2 puede cruzar la ruta transplacentaria hacia el feto, es decir, si el feto puede verse contagiado a través de la placenta. Hay algunos informes sobre bebés que dieron positivo para el virus poco después del nacimiento, pero no se sabe si se infectaron dentro del útero, al salir del canal del parto o una vez nacido. De hecho, en series de casos recientes de bebés nacidos de madres infectadas con COVID-19, ninguno de los bebés ha dado positivo.

Además, los bebés no son población de riesgo y, en general, son asintomáticos o desarrollan síntomas leves. De hecho, de los millones de casos que ya hay registrados en todo el mundo hasta ahora, hay muy pocos bebés de 0 a 9 años y su índice de mortalidad es de 0. Por lo tanto, aunque tu bebé se contagiara, lo normal es que no le pasara nada grave.

¿Pueden las embarazadas recibir tratamiento?

Las mujeres embarazadas que han contraído el virus deben recibir los tratamientos de apoyo recomendados por la OMS para los pacientes adultos, teniendo siempre en cuenta los consejos de sus obstetras.

Además, al ir a dar a luz se deben adoptar una serie de medidas de seguridad, especialmente si la embarazada ha sido confirmada como un caso de COVID-19:

1- Colocar a la paciente en una sala de aislamiento de infección en el aire (AIIR).

2- Al nacer el bebé, hay que aislarlo para evitar el contagio por su madre.

3- Si la madre no es una paciente de COVID-19, se deben seguir los protocolos habituales del piel con piel, según la comunidad podrá tener acompañante o no en el parto, pero no podrá recibir visitas y se le dará el alta a las 24 horas si fue parto vaginal y a las 48 si fue cesárea (siempre que todo vaya bien).

Fuentes:

“Practice Advisory: Novel Coronavirus 2019 (COVID-19)”, American College of Obstetricians and Gynecologists’ Immunization, Infectious Disease, and Public Health Preparedness Expert Work Group in collaboration with Laura E. Riley, MD; Richard Beigi, MD; and Denise J. Jamieson, MD. https://www.acog.org/Clinical-Guidance-and-Publications/Practice-Advisories/Practice-Advisory-Novel-Coronavirus2019?IsMobileSet=false#.XlakRkJjdPs.twitter


Ejercicio en el embarazo

Ejercicio en el embarazo

 ¿Es recomendable hacer ejercicio en el embarazo? ¿Hay ocasiones en las que esté contraindicado? ¿Qué ejercicios o deportes son los más aconsejados en estos meses?

El deporte es muy saludable durante el embarazo y se debe realizar de regularmente, siempre de forma moderada. Entre los principales beneficios del ejercicio en el embarazo encontramos:

- Controlar el exceso de peso y evitar las complicaciones derivadas de coger mucho peso para la mamá y para el bebé.

- Evitar ciertas molestias y problemas asociados al embarazo como el estreñimiento, el dolor de espalda, la diabetes, la retención de líquidos, etc.

- Preparar el organismo para el parto, favoreciendo este.

- Mejorar el crecimiento de la placenta.

- Aumentar la sensación de bienestar y felicidad de la mujer, previniendo, por ejemplo, la depresión.

- Favorecer el sueño.

- Regular el ritmo cardiaco y respiratorio.

- Fortalecer la musculatura, evitando el cansancio.

Contraindicaciones del deporte

Por lo tanto, el ejercicio es muy beneficioso y se debe practicar de manera regular siempre que el médico no indique lo contrario. Generalmente, no se aconseja hacer deporte en estos casos:

- Si existe insuficiencia cervical

- En caso de amenaza de aborto espontáneo o parto prematuro

- En algunos embarazos múltiples

- Rotura prematura de la bolsa

- Placenta previa (a partir de la semana 26)

- Desprendimiento de placenta

- Preeclampsia

- Contracciones tempranas

¿Qué ejercicios son los más indicados?

Los ejercicios o prácticas deportivas más aconsejados durante el embarazo son andar, nadar, bicicleta estática o disciplinas adaptadas al embarazo como pilates, yoga, danza, aeróbic de bajo impacto, etc.

Por su parte, están desaconsejados los deportes de combate, el alpinismo, el esquí, los deportes de equipo (fútbol, baloncesto, voleibol), el submarinismo, la equitación, el patinaje o deportes que impliquen coger mucho peso.

Precauciones a la hora de hacer deporte

La práctica de ejercicio debe ser moderada. Para comprobar que es así, debes contar tus pulsaciones por minuto y no pasar nunca de 140. Si no tienes un pulsómetro, lo mejor es hacer la prueba del habla: tienes que ser capaz de conversar al mismo tiempo que haces ejercicio. Esto indica que no se está haciendo esfuerzo hasta quedar exhausta, con el peligro de limitar el flujo de oxígeno al bebé.

Además, debes parar si notas los siguientes síntomas: mareos, hemorragia vaginal, pérdida de líquido amniótico, dolor de cabeza, dolor de pecho, problemas para respirar, contracciones o debilidad muscular.

Los expertos aconsejan hacer deporte 3 veces por semana o, al menos, 2 veces semanales, sin superar los 45 minutos de ejercicio diario. Y siempre realizarlo en ambientes secos, frescos y ventilados.

Debes mantener bien hidratada bebiendo agua antes, durante y después del ejercicio, aunque no se tenga sed, para garantizar la hidratación del feto y evitar posibles acaloramientos.


El síndrome del túnel carpiano en el embarazo

¿Conoces el síndrome del túnel carpiano?

 El síndrome del túnel carpiano es una dolencia progresiva, bastante frecuente en la gestación, que provoca pinchazos, adormecimiento y debilitamiento en los dedos.

El túnel carpiano es un pequeño conducto localizado en la muñeca por donde pasan los nervios que van del antebrazo hasta las manos y los dedos. Cuando esta zona se inflama, comprime los nervios del túnel carpiano causando una serie de síntomas muy molestos:
- insensibilidad en los dedos
- hormigueo
- dolor en la muñeca y las manos
- pérdida de la capacidad de agarre
- problemas para dormir a causa del dolor
La insensibilidad se presenta con mayor frecuencia en los dedos pulgar, índice y corazón y los síntomas suelen empeorar durante la noche.
¿Por qué aparece este problema en el embarazo?
Durante la gestación, es más frecuente que aparezca este problema debido al aumento del volumen sanguíneo y la retención de líquidos que se produce, lo que puede aumentar la hinchazón de la muñeca y la presión en los nervios del túnel carpiano.
Este síndrome no es grave ni afecta al desarrollo del embarazo o del feto, pero sí se vuelve muy molesto, por lo que tienes que saber qué puedes hacer para reducir este problema.
¿Se puede tratar el síndrome del túnel carpiano?
No hay un tratamiento que cure esta afección, pero sí que puedes adoptar una serie de medidas que aliviarán las molestias y las sensaciones que provoca. Además, debes saber que, en la mayoría de los casos, este problema desaparecerá al dar a luz.
1- Consulta con tu médico o matrona qué medicamentos puedes tomar para calmar el dolor. Generalmente, se puede tomar paracetamol, pero los antiinflamatorios no están indicados en el embarazo.
2- El uso de férulas en la muñeca durante la noche puede mejorar el sueño.
3- Trata de dormir con el brazo elevado sobre la cabeza. Para ello, puedes poner unas almohadas para poner los brazos por encima del nivel de tu cabeza.
4- Duerme de lado, preferiblemente sobre el lado izquierdo, para que la circulación sanguínea fluya mejor y evitar la hinchazón de la zona.
5- Realiza ejercicios circulares con las muñecas o sacude las manos hacia fuera para mejorar el dolor. Puedes hacerlos en cualquier momento del día, pero sobre todo antes de acostarte y al levantarte.
6- La natación mejora la circulación sanguínea y disminuye el dolor.
7- Usa pelotitas de goma antiestresantes y estrújalas con las manos.
8- Ponte hielo en las muñecas antes de acostarse para reducir la inflamación y aliviar el dolor.
9- Si nada funciona, acude a un fisioterapeuta para que te ayude con masajes y ejercicios.
10- Si el dolor es muy intenso, el médico puede decidir darte inyecciones de cortisona o hacer una pequeña cirugía, pero, generalmente, se espera al parto ya que la molestia suele desaparecer.