Por qué los bebés se golpean la cabeza

¿Por qué los bebés se golpean la cabeza?

La primera vez que veas a tu hijo pequeño golpearse contra el suelo o la cuna pensarás que “se ha vuelto loco” o le pasa algo. Sin embargo, es algo bastante habitual.

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Cómo hablar a los niños del coronavirus

¿Cómo hablar a los niños del coronavirus?

La palabra más escuchada desde hace dos meses es coronavirus. Un nuevo virus que parecía que no saldría de China se ha extendido por todo el mundo causando el confinamiento en sus casas de miles de millones de personas y la muerte de miles de ellas. ¿Cómo explicar a los niños qué es este nuevo virus y por qué no podemos salir de casa?

El no tener colegio pudo parecer en un primer momento algo bueno a los niños, pero tener que quedarse encerrados en casa, viendo en las noticias que solo se habla de muertos y contagiados por el coronavirus, incluso ver cómo algún familiar o conocido tiene que estar ingresado en el hospital, puede alarmar a los niños. Por eso, es importante que no evites el tema ni le digas a tu hijo que no pregunte, es necesario hablar con ellos sobre este tema y resolver todas sus dudas de la manera más adecuada para que, sin tener miedo, comprendan la importancia de lo que estamos viviendo y de quedarse en casa.

1- Explícale qué es un virus, incluso un coronavirus -hablándole de la corona que tienen alrededor, causa de su nombre-, qué síntomas o enfermedades pueden causar a las personas y cómo podemos evitar contagiarnos (lavado de manos constante, toser o estornudar en el codo, dejar un espacio entre unas personas y otras…). Adecúa la explicación a su edad y conocimientos y responde a todas sus preguntas. Si no sabes algo, buscadlo juntos.

2- No le alarmes ni preocupes hablándole de muertos, pero, si algún conocido está ingresado y puede fallecer, prepárale para esa posibilidad. Es importante también que le digas que a los niños no suele afectarles mucho ni ponerlos muy malos, para que no se preocupe por su propia salud o la posibilidad de morir él mismo.

3- También puedes pedirle a tu hijo que te explique lo que sabe él sobre el tema (o cree saber) para ver las ideas falsas o equivocadas que pueda tener y desmontárselas con cariño y comprensión.

4- Permanece tranquilo y evita la ansiedad. Si el niño te nota preocupado o ansioso, le transmitirás esos sentimientos. Intenta estar tranquilo y calmado y, si te pones nervioso, vete a otra habitación y espera hasta que se pase la ansiedad.

5- Usa palabras reconfortantes y esperanzadoras y ve hablándole de las buenas noticias que vayan surgiendo. Incluso puedes hablarle de los medicamentos que están probando o la vacuna que están desarrollando para que vea que, tarde o temprano, tendrá una cura y se podrá “acabar” con el coronavirus.

6- Explícale claramente que no podéis salir de casa no solo para no contagiaros vosotros, sino para no contagiar a otros o poner en peligro la vida de los más vulnerables, como sus abuelos. Además, así evitamos la saturación de los hospitales y ayudamos a los médicos y enfermeros. Cuando te pregunte que cuánto tiempo falta para salir, dile claramente que no lo sabes, pero que cada día queda un día menos.


Mi bebé no crece

Mi bebé no crece

 El crecimiento del bebé, sobre todo en los primeros meses de vida, es un dato que nos aporta mucha información sobre la salud del pequeño. Por lo tanto, si notas que tu bebé no crece ni engorda adecuadamente, es normal que te preocupes.

¿De qué depende el crecimiento de un bebé?

El aumento de peso y talla de un bebé depende en gran parte de su genética, es decir, de la herencia familiar y del tamaño de sus padres. Es decir, si ellos son muy grandes, es probable que el bebé también lo sea. Y viceversa.

Por otra parte, la alimentación desde el nacimiento y la salud pueden influir también en el peso del bebé, aunque menos en la altura, ya que esta viene determinada en su mayor parte por la genética.

Así, si un niño se alimenta correctamente desde su nacimiento, tendrá menos posibilidades de padecer sobrepeso u obesidad, pero ¿por qué no crece y engorda como debería?

Algunos trastornos o problemas que pueden afectar al crecimiento de un bebé son:

- celiaquía o intolerancia al gluten

- déficit de la hormona del crecimiento segregada por la hipófisis

- hipotiroidismo o déficit en la producción de la hormona tiroidea

- enfermedades graves en el cerebro, el corazón, los riñones o los pulmones

- enfermedad inflamatoria intestinal

- anomalías cromosómicas, como el síndrome de Down

- síndrome de Cushing (niveles de cortisol anormalmente altos)

-  síndromes genéticos poco comunes

¿Qué hacer si no crece?

Si tu bebé no crece adecuadamente, debes consultarlo con su pediatra, quien evaluará si es cierto que no crece como debería valorando su curva de crecimiento personal, elaborada en cada revisión médica con la talla y peso de cada momento. Esta curva debe crecer proporcionalmente, si el pediatra valora que, efectivamente, se ha producido una bajada importante en el peso o la altura, podrá realizar ciertas pruebas al bebé para comprobar si existe un problema de salud detrás. Estas pruebas son análisis de sangre, de orina general y cultivos, de heces y parásitos y una radiografía de muñeca para establecer la edad ósea.

Si se comprueba que el bebé padece algún problema o intolerancia, habrá que iniciar el tratamiento para conseguir que el bebé siga creciendo de acuerdo a su genética. En el caso de tener un problema con la hormona del crecimiento, por ejemplo, se le podría administrar dicha hormona de manera artificial para asegurar que siga creciendo.

Si no tiene ningún problema, se puede revisar su alimentación por si no estuviera comiendo de manera adecuada. Puede que falten o sobre alimentos, que no siga una dieta equilibrada y completa, que le falten nutrientes… o que haya que aumentar el aporte calórico en un 50% por encima de sus necesidades básicas y, además, darle suplementos vitamínicos. Descansar bien por la noche y hacer ejercicio con regularidad también podría ayudarle. Será el pediatra quien decida qué hacer.


A qué edad empiezan a reptar los bebés

¿A qué edad empiezan a reptar los bebés?

 Reptar forma parte del desarrollo motriz de los bebés y les permite alcanzar objetos y moverse con cierta independencia antes de conseguir gatear o andar. ¿A qué edad logran este hito?

El desarrollo motriz de los bebés comienza desde que nacen, aunque no es hasta los 5 o 6 meses cuando empiezan a alcanzarse los primeros hitos, como mantenerse sentado solo o rodar. Primero aprenden a cambiarse de boca arriba a boca abajo -con unos 4 meses- y más tarde aprenderán de boca abajo a boca arriba.

Después, sobre los 6 o 7 meses, el bebé comienza a reptar sobre su barriga. Esto le permite empezar a desplazarse con autonomía, aunque lo hace tan solo unos pocos centímetros. El siguiente paso será aprender a reptar sobre su trasero, estando sentado, lo que le dará mayor libertad, aunque solo será capaz de desplazarse hacia delante y hacia detrás.

Por fin, sobre los 9 meses podrá gatear y eso sí que le dará una mayor soltura y libertad, ya que le permitirá moverse por toda la casa y alcanzar grandes velocidades. Este paso es previo en la mayoría de los niños a caminar, algo que se logra primero agarrado a Asus papás o los muebles sobre los 10 meses y, ya con 12 o 13 meses, andar solo, sin agarrarse a nada. No obstante, es cierto que hay niños que comienzan a andar directamente sin pasar por la fase de gateo, pero es raro que se salten la de reptar.

¿Por qué es bueno que el bebé repte?

Que un bebé comience a reptar le ayuda a desarrollar, a corto y largo plazo, muchos aspectos:

- la coordinación

- fortalece la columna vertebral

- aumento de la seguridad en sí mismo

- la independencia

- la inteligencia

- los sentidos

- la percepción espacio-temporal

- el equilibrio

- el control de su cuerpo

¿Cómo estimular al bebé para que repte?

Aunque es cierto que hay que respetar el ritmo de desarrollo de cada bebé, puedes seguir algunos consejos para estimular su motricidad y potenciar que comience a reptar:

1. Colócalo sobre una alfombra o suelo de goma Eva boca abajo y llámalo para que intente acercarse a ti.

2. Pon cerca de él sus juguetes favoritos, pero no tanto como para que los alcance sin intentar desplazarse de alguna forma, ya sea arrastrándose o reptando.

3. Quédate a su lado mientras juega y sonríele para que se siente seguro y motivado.

4. En cuanto lo notes cansado o llore porque no quiere estar en una postura determinada, cógelo.

5. No dejes todo el día al niño en su carrito, su trona o una hamaca. Necesita espacio para moverse para que pueda practicar y conseguir ir superando sus hitos de desarrollo.


Las cosquillas son buenas o malas para los bebés

¿Las cosquillas son buenas o malas?

Una de las cosas que más gusta a cualquier padre es ver reír a su hijo. Por eso, siempre que estamos con ellos aprovechamos todo el tiempo posible para jugar, hacer muecas o bromas o hacerles cosquillas para ver cómo se ríen a carcajadas, sin duda el sonido más bonito que existe. Sin embargo, no a todos los niños les gusta que les hagan cosquillas.

 

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Cuándo aprenden los bebés a girarse

¿Cuándo aprenden los bebés a girarse?

Uno de los hitos de desarrollo motriz del bebé es aprender a girarse o rodar sobre sí mismo mientras está tumbado. Es el primer paso para el resto de movimientos, como sentarse, gatear o andar.

 

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Qué es la ecolalia

¿Qué es la ecolalia?

La ecolalia es un trastorno del habla habitual en menores de 3 años pero, en niños mayores de esta edad, puede ser un problema asociado a otros mayores como los Trastornos del Espectro Autista (TEA), el síndrome de Tourette, la afasia, etc.

 

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Cuándo empiezan a ver los bebés

¿Cuándo empiezan a ver los bebés?

Los bebés son capaces de ver desde que nacen, pero lo hacen de manera borrosa, con un campo de visión corto y aún sin ser capaces de procesar y entender lo que ven como lo haría un adulto. Hay que esperar a los 6-8 meses desde su nacimiento para que consigan un nivel de desarrollo óptimo de este sentido.

 

A diferencia del sentido del oído, el de la vista no está del todo desarrollado en los bebés cuando nacen. Esto no quiere decir que no vean; de hecho, a partir de la semana 26 de embarazo los ojos del bebé ya están listos para ver, aunque no de forma clara.

 

Nada más nacer tienen un campo de visión muy corto, de unos 20 centímetros, lo que explica la necesidad de cercanía y contacto de los bebés. También por esto, es común que los bebés bizqueen hasta los 3 meses, al tratar de enfocar.

 

Respecto a los colores, sucede algo parecido a lo que ocurre con el enfoque de sus ojos: los distinguen, pero aún de una manera prematura. Así, por ejemplo, colores contrastados como el negro y el blanco los diferencian sin problema, pero con otros aún pueden tener un poco de dificultad. Es a partir del medio año, aproximadamente, cuando empiezan a distinguir bien los colores.

 

A partir de los 6-8 meses se considera que la visión de los bebés ya está desarrollada y puede ver el mundo de una manera similar a como lo ves tú.


Principales hitos de desarrollo del bebé de 0 a 1 año

Principales hitos de desarrollo de 0 a 1 año

En los primeros 12 meses de vida del bebé se producen grandes cambios y avances en su desarrollo y crecimiento: pasa de no poder moverse prácticamente ni interaccionar, a gatear, dar sus primeros pasos y decir sus primeras palabras. Todo un mundo de descubrimientos.

 

Los hitos de desarrollo marcan la media de desarrollo de los niños, pero no debes preocuparte si tu bebé tarda un poco más en hacer alguno de ellos. En las revisiones del niño sano tu pediatra también evaluará su desarrollo por si acaso hubiera algún retraso, así que no te obsesiones ni te angusties si tu bebé no se sienta con 7 meses o no gatea con 10.

 

Asimismo, si tu bebé es prematuro deberás tener en cuenta la edad corregida. También es habitual que los niños alcancen pronto unos hitos y tarden más en lograr otros, puede que tenga un desarrollo motriz muy bueno pero que tarde más en hablar, por ejemplo.

 

Estos son algunos de los principales hitos de desarrollo por edades:

 

Primer mes de vida:

 

- Tumbado boca abajo mueve la cabeza hacia los lados

 

- Se lleva sus manitas a la cara

 

- Ve objetos a unos 25-30 cm de distancia

 

- Levanta la cabeza boca abajo

 

Segundo mes:

 

- Sonríe como respuesta a una sonrisa

 

- Controla mejor su cabeza

 

- Desde la posición fetal es capaz de estirarse

 

- Hace ruiditos como “ah”, “uh”

 

Tercer mes:

 

- Tumbado boca abajo, levanta la cabeza y el pecho apoyado en sus brazos

 

- Boca arriba, patalea y estira las piernas

 

- Abre y cierra las manos

 

- Agarra objetos con las manos

 

- Reconoce caras familiares

 

- Se ríe a carcajadas

 

3 a 6 meses:

 

- Mantiene la cabeza erguida

 

- Alarga la mano para coger objetos

 

- Se gira y se da la vuelta

 

- Reconoce su nombre si le llamas

 

- Rueda por el suelo

 

- Empieza a decir “papapa” o “bababa”

 

- Hacia el final del sexto mes puede permanecer unos segundos sentado sin apoyo

 

7 a 9 meses:

 

- Se sienta solo y sin apoyos

 

- Tumbado, se gira hacia ambos lados

 

- Soporta su peso de pie

 

- Balbucea nuevos sonidos

 

- Se arrastra por el suelo o gatea

 

- Hace palmitas con las manos

 

- Dice adiós con la mano

 

- Hace el movimiento de pinza con las manos

 

10 a 12 meses:

 

- Pasa de sentado a 4 patas

 

- Se pone de pie solo agarrado a algo y se desplaza lateralmente (siempre agarrado)

 

- Da sus primeros pasos cogido de tu mano

 

- Dice palabras sencillas como “mamá”, “papá”, “pan”, “agua”

 

- Dice que “no” con la cabeza

 

- Entiende el “no”

 

- Mete y saca objetos de una caja

 


Por qué los bebés dicen antes papá que mamá

¿Por qué los bebés dicen antes papá que mamá?

A pesar de que los bebés se pasan la mayoría del tiempo con sus madres durante sus primeros meses de vida, la primera palabra que suelen decir es “papá”. ¿Por qué?

Desde los primeros balbuceos del bebé con 2 meses, comenzamos a decirles “papá” y “mamá” porque estamos deseando oírles llamarnos así. Sin embargo, no es hasta los 6 meses, aproximadamente, cuando son capaces de pronunciar estas sílabas y prácticamente todos los bebés, lo primero que dicen, es “papá”.

Esto se debe a que el fonema “p” es mucho más fácil de pronunciar que el fonema “m”, por lo que es habitual que digan antes “pa-pa-pa” que “ma-ma-ma”.

Sin embargo, esto no significa que quieran más a su padre que a su madre ya que dicen este sonido porque les resulta más sencillo y porque se lo repetimos nosotros, pero no lo asocian con papá ni con mamá hasta unos meses después. No es hasta los 9 meses, más o menos, cuando empiezan realmente a llamar a “papá” y a “mamá”, usando cada palabra para cada uno de ellos.

Hasta esa edad, usan indistintamente el sonido “pa” o el sonido “ma” para llamar a sus papás.